Reflexiones Cristianas – Doña Iglesia

3 Nov

Doña Iglesia

En la pequeña ciudad donde sucedió la siguiente historia, el pueblo no quería saber de iglesia ni de nada. Cada persona quería vivir su vida individualmente.

La cosa iba de mal en peor, entonces el sacerdote, nuevo en aquel lugar, utilizó un último recurso; En la misa del sábado por la noche, en la cual estaban presentes las dos o tres personas de siempre, el sacerdote dio un aviso: “Acaba de fallecer en este pueblo Doña Iglesia. Mañana a las diez de la mañana habrá una misa de cuerpo presente por el descanso de Doña Iglesia”.

Rapidamente se corrió la voz, al día siguiente, mucho antes de las diez de la mañana, ya no cabía nadie más en la iglesia. Todos querían ver por lo menos el cuerpo de esa “mujer” a la que nadie recordaba haber conocido.

En la mitad del pasillo de la iglesia se colocó un ataúd con velas. Terminada la misa el Sacerdote dijo: “Me he dado cuenta de que ustedes quieren despedirse de Doña Iglesia, voy a mandar abrir el ataúd, hagan una fila y pasen uno por uno con todo respeto por delante del ataúd.”

Entonces todo el mundo se puso en fila, uno por uno los presentes fueron pasando ante el ataúd, ¡Pero qué Desencanto en la cara de cada uno!. Todos los que miraban dentro del ataúd se llevaban una sorpresa y  un susto tan grande, que volvían con la cabeza baja a las bancas.

¿Qué había pasado? En el fondo del ataúd el Sacerdote había colocado cuidadosamente un espejo enorme…

La iglesia había muerto en aquel pueblo, por que cada uno de los integrantes del pueblo se había dejado morir a la Fe.

En efecto, cada uno de nosotros somos los responsables de darle vida o de dejar morir nuestra Fe, nuestros proyectos de vida, nuestros sueños, Dios nos sigue invitando a seguirle, Él Nunca nos abandona, nosotros somos los que nos alejamos de Ël..

“Haz la prueba y verás Qué bueno es el Señor” ¡Recibe Bendiciones!

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