Todo lo Puedo con Cristo

10 Abr

Todo lo Puedo con Cristo – Hace casi 2000 años (en el año 33 de nuestra era, exactamente) una burra y su burrito estaban pastando en las afueras de una ciudad cuando de repente llegaron unos hombres (que no eran sus dueños) y, desatándolos, los llevaron consigo. Sin saber qué sucedía, y con un poco de temor, madre e hijo fueron revestidos con mantos y, sobre el lomo del burrito montó un hombre con semblante de paz y bondad.

todo lo puedo con cristo

Todo lo puedo con Cristo

Partieron lentamente rumbo al centro de la ciudad en caravana junto con otras personas que iban a pie. El pequeño burrito se dio cuenta que conforme iban avanzando más gente se les unía, y que las personas que estaban por el camino apenas los veían salían a su encuentro con ramas de olivo y palmas mientras gritaban: ¡Viva!, ¡Viva! ¡Salve! ¡Hosanna al hijo de David!. Orgulloso y muy contento, el burrito pensó: “¡Vaya!, ¡qué importante soy!, ¡hasta que por fin alguien me valora y me trata como merezco!” y siguió caminando altivo y sonriente. Su madre que iba junto lo observaba en silencio.

Al llegar a su destino, bajó el hombre del lomo del burrito, el burrito y su madre, fueron regresados a su lugar de origen por los mismos hombres que los habían tomado. Ya en casa, la madre preguntó al burrito: – ¿Por qué estás tan contento?, el pequeño animal respondió: – ¡¿no te diste cuenta mamá?!, ¡toda esa gente se alegró al verme, me alababan, aplaudían y gritaban vivas cuando pasaba junto a ellos!.

Todo lo Puedo con Cristo

Sonriendo en silencio, la burra le dijo: – Vuelve otra vez a la ciudad hijo, pero esta vez no cargues a nadie sobre ti. Así lo hizo el burrito y, después de unas horas, volvió a casa cabizbajo y sin la sonrisa que traía la primera vez que regresó. – Y bien… ¿qué pasó ahora?, preguntó la burra. – ¡No lo  entiendo mamá!, ¡no puede ser!, ¡nadie se fijó en mí, pasé desapercibido entre las personas y hasta me echaron de la ciudad!. Entonces la burra le dijo con dulzura: – Hijito, ese hombre que llevabas sobre tu lomo era Jesús de Nazaret, ¡el Mesías! de quien tanto habla la gente, y luego, dio esta gran lección a su pequeño hijo: – Todos somos importantes, pero una cosa debes comprender: sin Jesús, NADA es igual.

div style=”border: 1px solid #dddddd; padding: 10px; margin: 12px 0px; text-align: center; background-color: #A9F5D0;”>
Hermanos: no seamos como el burrito vanidoso, reconozcamos que: Todo lo Puedo con Cristo, pero sin Él nada soy, ¡absolutamente nada!.

Reflexiones de la Vida

Al Compartir esta página Expresas un aspecto Muy Agradable en Ti, comparte ahora en Facebook: COMPARTIR AHORA

Xavier García

(Visited 91 times, 91 visits today)

Comments

comments